Pies en la Tierra y Corazón en el Cielo
3er Domingo de Pascua
“Enséñanos, Señor, el camino de la vida. Aleluya.”Sal. 15
Esta es una frase atribuida a San Juan Bosco, y es muy im- portante aprender a practicar- la, pues encierra gran sabiduría. La expresión de no despegues los pies del suelo o no te eleves, la usamos cuando alguien se ilusiona o sueña más de lo que debe, deja de ser realista y deja que le gane el deseo. Necesitamos aceptar la realidad, incluso cuando es dura, pues es parte de la cruz de cada día que Jesús nos pide aceptar para poder ser sus discípulos. Jesús se apareció a los desanimados que se alejaban de la ciudad santa, y ese encuentro les cambio la vida, un giro de 180, para que volvieran como Testigos de fe.
Debemos esforzarnos por cambiar lo que podemos según la voluntad de Dios, pero también aceptar la realidad que no podemos cambiar, como parte de la cruz de cada día o penitencia saludable que debemos aceptar para ser discípulos de Jesús y estar así en el camino que lleva al Padre. Por tanto, somos realistas, con los pies en la tierra, con el pueblo de Dios, en la lucha y el trabajo cotidiano por hacer un mundo más parecido al reino de Dios, colaborando con la gracia que nos da Cristo vivo.
El corazón debe estar en los bienes del cielo, justamente para luchar por ellos en la tierra, revestidos de Cristo, para expandir su Reino. Así nos lo pide Dios en Colosenses:
“Puesto que han resucitado con Cristo, busquen los bienes de arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios. Pongan todo el corazón en los bienes del cielo, no en los de la tierra,…”Col 3
Si ponemos el corazón en lo de este mundo, nos haríamos mundanos, dejaríamos de anhelar y de luchar por los bienes del cielo, dejaríamos de ser la sal que da sabor, el fermento que levanta la masa, pues seríamos como los de este mundo. Cristo resucitado nos da una vida nueva, de ciudadanos del cielo, de hijos de Dios, de modo que estamos en el mundo, pero no somos del mundo. Poner el corazón en lo que no es Dios, es hacer ídolos, y caemos en idolatría de cosas pasajeras y terrenales, sea el dinero, bienes materiales, personas, proyectos… siempre diferente de lo que Dios quiere.
El corazón en los bienes del cielo nos libera de todos los ídolos que nos quitarían la libertad de hijos de Dios, que necesitamos para ser embajadores de los valores del cielo en este mundo sometido a la esclavitud por los enemigos: mundo, demonio y carne. Si no tenemos el corazón en el cielo y en Dios es por falta de luz, por ser influidos por la tiniebla de este mundo y los engaños del maligno. Cristo resucitado nos libera de la tiniebla, de la esclavitud del pecado, de la vida inútil que teníamos antes (1 Pe 1,18) y nos hace hijos de Dios, TESTIGOS DE SU RESURRECCIÓN, como a los de Emaus.
La templanza, Explicada!
“Porque la gracia de Dios se ha manifestado para traer salvación a toda la raza humana… (enseñándonos) a rechazar los caminos impíos y los deseos mundanos”, se lee en Tito 2:11-12, “y en el siglo presente a llevar una vida templada, justa y piadosa”.
Esta virtud cardinal de la templanza se manifiesta en la persona que es dueña de sus pasiones y de su apego al mundo. “Asegura el dominio de la voluntad sobre los instintos y mantiene los deseos dentro de los límites de lo que es honorable”, leemos en el Catecismo (CIC 1809).
La templanza no es la represión de los sentimientos; es un ejercicio de la voluntad, una elección cuidadosa y calculada. De esta manera, la templanza en realidad salvaguarda el amor virtuoso, manteniéndolo “íntegro e incorrupto”, dijo San Agustín. La práctica de la templanza está íntimamente ligada a la virtud de la castidad, que “protege el centro íntimo de la persona… negándose a revelar lo que debería permanecer oculto” (CIC 2521).
Lecturas de la Semana
Domingo: Hch 2:14, 22-33/Sal 16:1-2 y 5, 7-8, 9-10, 11/1 Pe 1:17-21/Lc 24:13-35
Lunes: Hch 6:8-15/Sal 119:23-24, 26-27, 29-30/Jn 6:22-29
Martes: Hch 7:51-8:1a/ Sal 31:3cd-4, 6 y 7b y 8a, 17 y 21ab/Jn 6:30-35
Miércoles: Hch 8:1b-8/ Sal 66:1-3a, 4-5, 6-7a/Jn 6:35-40
Jueves: Hch 8:26-40/ Sal 66:8-9, 16-17, 20/Jn 6:44-51
Viernes: Hch 9:1-20/ Sal 117:1bc, 2/Jn 6:52-59
Sábado: 1 Pe 5:5b-14/ Sal 89:2-3, 6-7, 16-17/Mc 16:15-20
Próximo Domingo: Hch 2:14a, 36-41/Sal 23:1-3a, 3b-4, 5, 6/1 Pe 2:20b-25/Jn 10:1-10
Celebraciones de la Semana
Domingo: 3er Domingo de Pascua
Martes: San Anselmo, obispo y doctor de la Iglesia
Jueves: San Adalberto, obispo y mártir; San Jorge, mártir
Viernes: San Fidel de Sigmaringen, sacerdote y mártir
Sábado: San Marcos, evangelista
Próximo Domingo: 4to Domingo de Pascua



