Grave y Peligrosa Ceguera Humana
17mo Domingo del Tiempo Ordinario
“Te damos gracias de todo corazón.”Sal. 137
Jesús no vino a sanar cuerpos sino a darnos vida eterna, es decir a sanar nuestra alma llevándonos a la santidad. Este es el propósito principal de nuestra vida en la tierra, pues de que serviría tener salud física si espiritualmente esta uno muerto?
Sin embargo, es llamativa la obsesión de la cultura actual con lo saludable para el cuerpo ignorando y descuidando totalmente la salud del alma. Millones de videoclips con recomendaciones para la salud del cuerpo, millones de búsquedas diarias en Google sobre temas de salud física, remedios naturales, propiedades de alimentos etc., mientras que ni se preocupan del alma eterna, que en su mayoría tienen muerta, por haber dejado a Dios fuera de sus vidas.
El problema es que no quieren ver para ese lado, ni quieren si quiera tocar el tema, porque saben en el fondo que les exigiría un cambio de vida que no quieren, pues la evidencia de Dios es abrumadora. La creación entera proclama la gloria y grandeza de Dios. Sin embargo, prefieren creer en la nada y en la casualidad como origen de todo lo que existe, por más absurdo que sea, antes de creer en el Dios que se reveló a sí mismo y nos vino a ofrecer la vida eterna, con tal de evitar cambios.
Es paradójico que seamos tan duros, pero es la herida del pecado en el que nacimos todos, de la estirpe de la rebeldía y desobediencia, nacemos todos en la soberbia, con esa propensión a endiosarnos y mandarnos solos, a no querer someternos a Dios ni a nadie. Y pese a todos los intentos de Dios y de su Iglesia por abrirnos los ojos y sanarnos de la ceguera que nos lleva al abismo, no queremos escucharle ni rectificar nuestros caminos torcidos para llegar a la salvación que Dios nos quiere regalar.
Es absurdo y escandaloso, pues es como saber que vas en un tren que se va a chocar y caer al abismo y en lugar de preocuparse por detenerlo y bajarse, están enfocados a quitarse el granito de la cara o a cortarse las uñas. Distraídos con tantas cosas fútiles y pasajeras mientras van camino al infierno, del que tanto nos advirtió Jesús, pudiendo librarlo escuchando a Jesús y siguiéndolo como camino de vida que Él es.
Vivimos en este mundo con esta mirada corta, enfocada a todo lo que es pasajero y que mañana habrá desaparecido, ocupados en lo que se va a destruir, pues no quedará piedra sobre piedra, escribiendo sobre arena pese a saber que una ráfaga de viento lo borrará todo; invirtiendo esfuerzos y talentos en lo efímero; ¿de que habrá servido? ¿Cuál es tu meta? ¿Es la que Dios quiere para ti o la que te dicta la propia torpeza humana o el diablo? ¿de qué sirve tener salud física si espiritualmente esta muerto? Todo lo que tiene se lo quita un accidente o virus. Si no tiene a Cristo no tiene nada, pues no tiene la Vida (1 Jn 5,12).
Lecturas de la Semana
Domingo: Gn 18,20-32/Sal 137,1-2.2-3.6-7.7-8 (3a)/Col 2,12-14/Lc 11,1-13
Lunes: Ex 32, 15-24. 30-34/Sal 105, 19-20. 21-22. 23/Mt 13, 31-35
Martes: Ex 33, 7-11; 34, 5b-9. 28/Sal 102, 6-7. 8-9. 10-11. 12-13/Jn 11, 19-27 o Lc 10, 38-42
Miércoles: Ex 34, 29-35/Sal 98, 5. 6. 7. 9/Mt 13, 44-46
Jueves: Ex 40, 16-21. 34-38/Sal 83, 3. 4. 5-6a y 8a. 11/Mt 13, 47-53
Viernes: Lv 23, 1. 4-11. 15-16. 27. 34b-37/Sal 80, 3-4. 5-6. 10-11ab/Mt 13, 54-58
Sábado: Lv 25, 1. 8-17/Sal 66, 2-3. 5. 7-8/Mt 14, 1-12
Domingo Siguiente: Ecl 1, 2; 2, 21-23/Sal 89, 3-4. 5-6. 12-13. 14. 17 (1)/ Col 3, 1-5. 9-11/Lc 12, 13-21
Conmemoraciones de la Semana
Domingo: 17mo Domingo del Tiempo Ordinario
Martes: Memoria de de Santas Marta, María y Lázaro
Jueves: Memoria de San Ignacio, presbítero
Viernes: Memoria de San Alfonso María de Ligorio, obispo y doctor de la Iglesia
Domingo Siguiente: 18vo Domingo del Tiempo Ordinario



