Corazón en el Cielo
6to Domingo del Tiempo Ordinario
“Dichoso el hombre que confía en el Señor.”Sal. 1
El Señor sabe que estamos de paso por la tierra, que es comparable a los 40 años de camino por el desierto, en la imperfección y precariedad de este mundo y de esta condición humana en la que estamos, hasta llegar a la tierra prometida que es metáfora del cielo. Por ello quiere Dios que no nos apeguemos a nada de este mundo, que tengamos nuestro corazón en el destino, que no nos estanquemos por dejarnos deslumbrar de algún placer pasajero o ídolos de este mundo ni nos desviemos del camino que nos traza Cristo, y sigamos con El como guía seguro hasta llegar a su Reino.
Por eso nos dice San Pablo:
“Si han resucitado con Cristo, pongan su corazón los bienes del cielo, no en los de la tierra.”Col 3,3
Así como cuando vas de viaje vas con el corazón en el destino de tu viaje, en la familia que vas a encontrar o en los lugares que vas a conocer, no te acomodas en el autobús o en el avión como si ya fuera ese tu destino para no querer bajar ni dejar ese vehículo. El destino es incomparablemente mejor que el autobús. Aunque te guste el bus, no debes apegarte a él, pues el destino es el objetivo que vale mucho más la pena.
En otras palabras, no tomes el medio como si fuera un fin en sí mismo; la comida es un medio necesario para vivir, no hagas de ella un fin, como hacen los que viven para comer, en lugar de comer para vivir. Igualmente, el autobús es un medio no es el fin, pues perderías de vista la finalidad de tu viaje. Igual de ridículo hacemos si nos apegamos a esta vida como si no hubiera cielo, y ponemos el corazón en el aquí y ahora, como si no hubiera mañana. Esta tierra y este cuerpo con el que vives es el vehículo para llegar al destino final que es el cielo. Esto no es la finalidad, sino el camino. Estamos aún peregrinando, gestándonos y madurando espiritualmente para nacer a la Vida plena.
Así lo expresa San Pablo:
“La vida es corta. Por lo tanto, conviene que los casados vivan como si no lo estuvieran; los que sufren, como si no sufrieran; los que están alegres, como si no se alegraran; los que compran, como si no compraran; los que disfrutan del mundo, como si no disfrutaran de él; porque este mundo que vemos es pasajero.”1 co 7,30
En otras palabras, no pongamos el corazón en las cosas de este mundo, pues todo pasa, tanto las alegrías como las tristezas. Ni te entusiasmes con las primeras ni te ahogues en los disgustos, pues ambas son parte del camino, pero no es el final. Jesús también lo expresa de otro modo en las bienaventuranzas. Felices los pobres, los que sufren y lloran, los perseguidos, pues están caminando hacia el Reino de Dios.
Lecturas de la Semana
Domingo: Jr 17, 5-8/Sal 1, 1-2. 3. 4. 6. (40, 5)/1 Co 15, 12. 16-20/Lc 6, 17. 20-26
Lunes: Gn 4, 1-15. 25/Sal 49, 1 y 8. 16-17. 20-21/Mc 8, 11-13
Martes: Gn 6, 5-8; 7, 1-5. 10/Sal 28, 1 y 2. 3-4. 3 y 9-10/Mc 8, 14-21
Miércoles: Gn 8, 6-13. 20-22/Sal 115, 12-13. 14-15. 18-19/Mc 8, 22-26
Jueves: Gn 9, 1-13/Sal 101, 16-18. 19-21. 29 y 22-23/Mc 8, 27-33
Viernes: Gn 11, 1-9/Sal 32, 10-11. 12-13. 14-15/Mc 8, 34—9, 1
Sábado: 1 Pe 5, 1-4/Sal 22, 1-3. 4. 5. 6/Mt 16, 13-19
Domingo Siguiente: 1 Sm 26, 2. 7-9. 12-13. 22-23/1 Co 15, 45-49/Lc 6, 27-38
Conmemoraciones de la Semana
Domingo: 6to Domingo del Tiempo Ordinario
Lunes: Los siete santos fundadores de la orden de los servitas; Día de los presidentes (EEUU)
Viernes: San Pedro Damián, obispo y doctor de la Iglesia
Sábado: La cátedra de San Pedro apóstol
Domingo Siguiente: 7mo Domingo del Tiempo Ordinario



