Su Palabra Es La Verdad Que Nos Libera
6to Domingo del Tiempo Ordinario
“Dichoso el que cumple la voluntad del Señor.”Sal. 118
Jesús dice con claridad: “No he venido a abolir la Ley ni los Profetas, sino a darles plenitud.” Dios no cambia de opinión ni rebaja sus exigencias, sino que nos muestra el sentido más profundo de su voluntad. La Ley no es una carga, sino un camino de vida; y Jesús quiere que la vivamos libremente, no como un cumplimiento externo, sino movidos por el amor y la confianza en El.
Para Jesús, no basta con cumplir externamente los mandamientos. La verdadera justicia cristiana va más allá. Si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos. El Señor nos llama a una fe viva, coherente, sincera, que transforme la mente y el corazón, no solo las apariencias.
Cuando Jesús habla del mandamiento “no matarás”, revela algo muy profundo: el odio, el rencor y el desprecio también destruyen la vida. Una palabra hiriente, un juicio duro, una ofensa guardada en el corazón pueden matar la comunión entre los hermanos. Por eso Jesús insiste: antes de presentarte ante Dios, reconcíliate con tu hermano. No puede haber verdadera oración sin amor al prójimo.
Luego, Jesús se refiere al adulterio y nos enseña que el pecado no comienza solo en el acto, sino en el corazón que consiente el mal. La mirada impura, el deseo desordenado, la infidelidad interior también rompen la alianza del amor. Jesús no condena, pero llama a una conversión profunda, a cuidar los sentidos y el corazón para amar con pureza y fidelidad.
Al hablar del divorcio, Jesús defiende la dignidad del matrimonio. Nos recuerda que el amor verdadero no es algo pasajero ni desechable, sino una entrega fiel y responsable. Dios quiere que el matrimonio sea un signo de su amor fiel y permanente por su pueblo.
Finalmente, Jesús nos invita a una vida de verdad y sencillez: “Que tu si sea sí y tu no sea no.” El cristiano debe ser una persona confiable, cuya palabra tenga valor, sin engaños ni dobles intenciones. La verdad se vive cada día con coherencia.
En todo este pasaje, Jesús nos enseña que la santidad no consiste solo en evitar el pecado, sino en dejar que el amor de Dios transforme nuestras actitudes, palabras y decisiones. La Ley se cumple plenamente cuando el corazón es guiado por el amor.
Seguir a Jesús es permitir que Él purifique nuestro interior, sane nuestras relaciones y nos haga vivir como hijos de Dios. Este es el camino liberador del Evangelio. Santificalos en tu verdad; tu palabra es verdad. Jn 17,17
Lecturas de la Semana
Domingo: Sir 15:15-20/Sal 119:1-2, 4-5, 17-18, 33 -34/1 Cor 2:6-10/Mt 5:17-37 o 5:20- 22a, 27-28, 33-34a, 37
Lunes: Sant 1:1-11/Sal 119:67, 68, 71, 72, 75, 76/Mc 8:11-13
Martes: Sant 1:12-18/Sal 94:12-13a, 14-15, 18-19/Mc 8:14-21
Miércoles: J1 2:12-18/Sal 51:3-4, 5-6ab, 12-13, 14 y 17/2 Cor 5:20-6:2/Mt 6:1-6, 16-18
Jueves: Dt 30:15-20/Sal 1:1-2, 3, 4 y 6/Lc 9:22-25
Viernes: Is 58:1-9a/Sal 51:3-4, 5-6ab, 18-19/Mt 9:14-15
Sábado: Is 58:9b-14/Sal 86:1-2, 3-4, 5-6/Lc 5:27-32
Próximo Domingo: Gn 2:7-9; 3:1-7/Sal 51:3-4, 5-6, 12-13, 17/Rom 5:12-19 o 5:12, 17-19/Mt 4:1-11
Celebraciones de la Semana
Domingo: 6to Domingo del Tiempo Ordinario
Lunes: Día de los Presidentes
Martes: Los Siete Santos Fundadores de la Orden de los Siervos de María
Miércoles: Miércoles de Ceniza
Sábado: San Pedro Damián, Obispo y Doctor de la Iglesia
Próximo Domingo: 1er Domingo de Cuaresma



