Español English María Inmaculada
Iglesia Católica / Pacoima, CA

Cómo Suscitar la Fe

4to Domingo de Cuaresma

“El Señor es mi pastor, nada me faltará.”Sal. 22

Un problema para sanar la ceguera o transmitir la fe es que no podemos trasmitir- la, sino suscitarla. No podemos dar crecimiento a nadie más que a nosotros mismos, solo podemos suscitarlo o intentar provocarlo, pero cada uno debe hacer su propio estudio y aprendizaje, cada uno lleva su propio ritmo de maduración.

Aparentemente estamos en la misma página y nivel porque estamos en el mismo rosario, misma eucaristía, o formamos parte del mismo grupo, o del mismo seminario o noviciado, donde seguimos las mismas enseñanzas y el mismo horario, pero podemos estar en niveles de crecimiento espiritual muy diferentes. En cualquiera de esos grupos se hace lo correcto para suscitar la fe: contagio, predicación, enseñar, estimular, con palabra y ejemplo; pero el fruto dependerá de cada receptor, pues son diferentes tipos de terrenos, unos están en kínder espiritual y otros en doctorado, pasando por todos los niveles intermedios.

Por ello dice el evangelio:

“Estarán dos en una cama; el uno será tomado, y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo juntas; la una será tomada, y la otra dejada. Dos estarán en el campo; el uno será tomado, y el otro dejado.”Lucas 17:34-37

En apariencia están haciendo lo mismo, pero puede estar uno salvándose y otro condenándose, pues esto se juega en el corazón de cada uno, con que intención, con que adhesión a esas verdades y oraciones. Vemos la apariencia; solo Dios ve el corazón.

El problema es que grandes santos han escrito hermosas oraciones que nos gustan y las recitamos o las cantamos, porque las admiramos y expresan profundidad de madurez y de amor, de consagración y santidad, pero no por expresar o cantar eso debemos asumir que ya la hicimos, que ya logramos estar en ese nivel que expresan esas palabras. Es fácil expresar con los labios y al mismo tiempo mantener el corazón lejos de Dios, apegado a ídolos; se puede seguir en la inmadurez espiritual mientras repetimos oraciones, cantamos, rezamos rosarios y aparentamos santidad.

¿Será que no conviene hacer rezos solo de labios? ¿Será que no debemos hacer la oración del padre nuestro hasta que la podamos decir de corazón? No creo que se trate de eso. Pero si debemos de hacer conciencia de que no porque lo digamos, o cantemos o prediquemos significa que ya lo vivimos o que ya estamos en ese nivel de santidad. Hay que ir tratando de hacer crecer a nuestro espíritu en el amor a Dios, estimulando que las palabras que salgan de la sinceridad del corazón.

Suscitaremos el nivel de fe que vivamos. Y para vivirla hemos de querer y procurar vivirla a profundidad, para ser hijos de la luz y sanar toda ceguera y tiniebla.

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