¿Cómo Entrar en la Vida Eterna?
15to Domingo del Tiempo Ordinario
“Escúchame, Señor, porque eres bueno.”Sal. 68
Muchos creyentes viven como los paganos, solo sobreviviendo, guiados por sus deseos y desorden egoísta; podemos preguntarnos: ¿de que habrá servido eso si pierdo mi alma? ¿De que serviría conseguir todos mis deseos y darme todos los gustos y que todo me saliera bien si no llego a la vida eterna?
Y la siguiente pregunta sería: ¿cómo llegar a la vida eterna? Es la pregunta que le hizo el joven rico a Jesús, pero la respuesta que le dio Jesús no fue satisfactoria para él, que se fue triste por no reconocer en Jesús el tesoro de la vida eterna, y preferir seguir fiándose más de sí mismo que de Jesús; esta es la raíz de la tristeza y apatía, la falta de confianza en Dios. El evangelio de hoy a esa misma pregunta hay una respuesta directa que viene de la misma palabra: AMA Y VIVIRÁS.
¿Como trascender esta vida, como hacemos para estar encaminados de modo seguro al Reino de Dios? Jesús es el camino, la verdad y la vida. Solo dejando a Jesús ser tu guía, tu Señor, y aprendiendo a ser como María y los santos, buscando siempre lo que a El le agrada: AMAR; siguiendo el ejemplo del buen samaritano, porque así nos ama Jesús y así nos pide amar, porque Él nos lo hace posible.
Vivir de modo cristiano es vivir de modo sobrenatural, mucho más que simplemente sobrevivir físicamente, es tener el alma viva por estar en comunión con el Dios vivo; es sabernos sus hijos y estar viviendo siempre en referencia a El y con El; no en referencia a los quehaceres y afanes de esta vida pasajera, sino tomar perspectiva para que el árbol (el aquí y ahora) no nos impida ver el bosque (la vida eterna).
¿Qué diferencia la vida de un ateo o pagano a la de un cristiano? La diferencia es total, pues es un modo de ser totalmente diferente, enfocado a valores distintos, guiado por cabezas radicalmente diferentes. El cristiano verdadero escucha a Jesús y le sigue, es guiado por El y por su Espíritu en todo. Cada día vive para agradar a Dios y no para sí mismo; vive para Dios y por ello ama siempre y a todos, con el amor verdadero, fruto del Espíritu. A diferencia del pagano que al no tener a Dios se endiosa y busca sus propios intereses.
El cristiano no puede vivir como los ateos, en modo de sobrevivir y disfrutar, pues eso no es Vida. El cristiano tiene la vida divina deja que El sea su rey, Señor y buen pastor que guía sus pasos en todo: su tiempo, sus bienes, su dedicación, sus intereses, todo está sometido a la voluntad de Dios, pues quiere agradarle en todo a Él. Y esto es lo que le llena de gozo, amor, paz y frutos del Espíritu Santo. Esto es vivir su Reino ya aquí, y haber pasado de la muerte a la vida, de las tinieblas a la luz.
Lecturas de la Semana
Domingo: Deuteronomio 30, 10-14/Salmo 68, 14 y 17. 30-31. 33-34. 36ab y 37/Colosenses 1, 15-20/Lucas 10, 25-37
Lunes: Éxodo 1, 8-14. 22/Salmo 123, 1-3. 4-6. 7-8/Mateo 10, 34–11, 1
Martes: Éxodo 2, 1-15/Salmo 68, 3. 14. 30-31. 33-34/Mateo 11, 20-24
Miércoles: Éxodo 3, 1-6. 9-12/Salmo 102, 1-2. 3-4. 6-7/Mateo 11, 25-27
Jueves: Éxodo 3, 13-20/Salmo 104, 1 y 5. 8-9. 24-25. 26-27/Mateo 11, 28-30
Viernes: Éxodo 11, 10–12, 14/Salmo 115, 12-13. 15-16bc. 17-18/Mateo 12, 1-8
Sábado: Éxodo 12, 37-42/Del Salmo 135/Mateo 12, 14-21
Domingo Siguiente: Génesis 18, 1-10a/Salmo 14, 2-3ab. 3cd-4ab. 5/Colosenses 1, 24-28/Lucas 10, 38-42
Conmemoraciones de la Semana
Domingo: 15to Domingo del Tiempo Ordinario
Lunes: Memoria de Santa Kateri Tekakwitha, virgen
Martes: Memoria de San Buenaventura, obispo y doctor de la Iglesia
Domingo Siguiente: 16to Domingo del Tiempo Ordinario



