Español English María Inmaculada
Iglesia Católica / Pacoima, CA

Cordero De Dios, Ten Piedad de Nosotros

30er Domingo del Tiempo Ordinario

“El Señor no está lejos de sus fieles.”Sal. 33

La mayor parte de oraciones de la Misa deben proceder de un corazón sumamente humilde, es decir que está en la verdad, que reconoce su extrema necesidad de Dios y su propia impotencia e incapacidad de vivir por sí mismo en la gracia de Dios, en la vida divina que Dios quiere para nosotros, y por ello. suplica a Dios con humildad e insistencia el perdón, la piedad, la paz que el mundo no puede dar y que si Él no nos da no podríamos tener.

Para no quedar en una oración superficial y solo de labios, debemos llegar a ese estar en la verdad, pues la humildad, como la fe, no se puede tener solo para el momento de la Misa, como un ropaje externo que se pone uno al entrar y se quita al salir; necesitamos tener una fe viva, como el modo habitual de ver la vida y de vivir; así, también la humildad es la verdad en la que deberíamos vivir de modo habitual, para que en misa nuestra oración sea sincera y brote del corazón.

Me llama la atención la oración del Acto Penitencial. Pensemos en cada frase del Yo Confieso, y en Señor ten piedad que decimos 3 veces, al igual que el Cordero de Dios ten piedad de nosotros… ¿Realmente me sé pecador? ¿Reconozco que necesito de su perdón, aunque no lo merezca? ¿Me sé verdaderamente necesitado de Él, de su piedad, misericordia y paz? ¿Soy consciente de que los más anhelados dones como el amor, gozo, paz, paciencia, bondad, dominio de sí mismo, libertad del pecado son frutos del Espíritu Santo y que nunca podría yo alcanzarlo sin abrirme verdaderamente a Él?

Veamos nuestra realidad desde los ojos del cielo, donde todos tienen conocimiento de la verdad, de Dios, viven la santidad, nada se quieren ocultar, detestan todo pecado…; en cambio en este mundo se puede decir que el estado natural es estar oculto, desconocido, ignorado. Así nacemos, sabiendo nada, y en toda la vida llegamos a conocer muy poquito de la realidad, ni de este mundo ni del otro. Nadie sabe lo que pasa por la cabeza de nadie. No sabemos ni como estamos de salud física. Necesitamos recurrir a cientos de análisis posibles para saber cada posible enfermedad, pues todo está oculto a nuestros ojos incluyendo la verdad propia y ajena que necesitamos descubrir una por una. No sabes cómo estás ante Dios, ni sabes cuántos talentos recibiste ni cuántos has enterrado. No te conoces ni a ti mismo, no sabes cuánta mentira y prejuicio alberga tu corazón, cuánto egoísmo y frialdad… Solo Dios ve los corazones. Se humilde y expresa como el publicano: apiádate de mi que soy un pecador.

Esta realidad de cortedad de miras, torpeza, limitación, fragilidad de vida física, que puede acabar en cualquier instante, sin nosotros advertir ni saber, debería llevarnos a una fe viva, a una verdadera humildad que se traduciría en obediencia a Dios, en confianza en El, pues no podemos apoyarnos en nosotros mismos. Solo Él es la roca en la que podemos cimentar nuestra vida de modo firme. Sin El, somos dignos de compasión, infirmes =enfermos, en el pecado, en tiniebla, sin discernimiento ni luz para ver la verdad de nada. De estas verdades procede la humildad del orante, Apiádate de mi Señor, que soy un pecador; un corazón humilde que sabe de su necesidad de Dios y confía ciegamente en El.

Lecturas de la Semana

Lunes: Ef 4:32 — 5:8; Sal 1:1-4, 6; Lc 13:10-17
Martes: Ef 5:21-33 o 5:2a, 25-33; Sal 128 (127):1-5; Lc 13:18-21
Miércoles: Ef 6:1-9; Sal 145 (144):10-14; Lc 13:22-30
Jueves: Ef 6:10-20; Sal 144 (143):1b, 2, 9-10; Lc 13:31-35
Viernes: Ef 2:19-22; Sal 19 (18):2-5; Lc 6:12-16
Sábado: Fil 1:18b-26; Sal 42 (41):2, 3, 5cdef; Lc 14:1, 7-11
Domingo: Sab 11:22 — 12:2; Sal 145 (144):1-2, 8-11, 13-14; 2 Tes 1:11 — 2:2; Lc 19:1-10

Los Santos y Otras Celebraciones

Domingo: 30er Domingo del Tiempo Ordinario; Domingo Mundial de las Misiones
Lunes: San Antonio María Claret
Viernes: Santos Simón y Judas, apóstoles