Español English María Inmaculada
Iglesia Católica / Pacoima, CA

Vivir la Palabra es lo Máximo

Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo

“Vayamos con alegría al encuentro del Señor.”Sal. 121

En realidad, el guardar su palabra, sus mandamientos, hacer su voluntad es lo máximo a lo que podemos aspirar. Es lo que Jesús vino a pedirnos al hacerse hombre y nos lo pudo decir así de claro, con muchas expresiones y comparaciones, por activa y por pasiva, pues es el modo en que nos beneficia el amor y bendición que Cristo vino a darnos; si lo recibimos confiando en El, es decir, haciendo lo que nos pide, pues solo así lo tenemos realmente como rey y Señor.

“Les hago saber, hermanos, el evangelio que os prediqué, el cual también recibieron, en el cual también están firmes, por el cual también son salvos si guardan la palabra que les prediqué, pues de otro modo habrían creído en vano.”1 Co 15,1s

Es claro que Cristo vino a ahorrarnos mucho sufrimiento, que es causado por el pecado. Esto es evidente si miramos al mundo: todas las malas noticias de mafias, homicidios, robos, delincuencia, guerras, son consecuencia del pecado, es decir de la rebeldía y desobediencia a Dios. Pero también podemos verlo evidente en nuestras familias y en la propia vida; cuantos sufrimientos y rupturas causadas por la desobediencia a Dios, por no amarnos como Jesús quiere, por no seguir sus enseñanzas y ejemplos, por no darle su lugar de Señor y buen pastor.

Por esto mismo si supiéramos todos los beneficios y bendiciones que vienen al guardar la palabra, no perderíamos oportunidad. Deberíamos estar ávidos por vivirla, procurando hacer todo lo posible para agradar a Dios en todo, sabiendo que eso es nuestro máximo bien y lo más deseable, pues es el modo de recibir la Vida divina, ya aquí y para siempre, el reino de amor, gozo y paz, y eso nos convierte en bendición para los demás.

Nada mejor puedes desear para tu propia vida y para la vida de tus seres queridos y de tu prójimo en general; es lo que debemos procurar para todos, que conozcan a Dios y lo amen sobre todas las cosas, para que no caigan en idolatrías absurdas de cosas y personas, como abunda en la actualidad. Amamos a Dios y recibimos su amor de la misma manera: guardando su palabra.

“Si me aman guardaran mis mandamientos… Si guardan mis mandamientos permanecerán en mi amor,…”Juan 14,15

“El amar a Dios consiste en obedecer sus mandamientos; y sus mandamientos no son una carga, porque todo el que es hijo de Dios vence al mundo.”1 Juan 5,3

“Sabemos que hemos llegado a conocer a Dios si obedecemos sus mandamientos. El que afirma: «Lo conozco», pero no obedece sus mandamientos, es un mentiroso y la verdad no está en él. En cambio, el amor de Dios se manifiesta plenamente en la vida del que obedece su palabra. De este modo sabemos que estamos unidos a él: el que afirma que permanece en él debe vivir como él vivió.”1 Juan 2,3ss

Guardar sus mandamientos es lo máximo a lo que podemos aspirar, pues es el modo en que conocemos a Dios, somos sus hijos, sus amigos, su madre y sus hermanos, sus íntimos, y así hemos pasado de la muerte a la vida. Es el modo en que recibimos su Espíritu y nos llenamos de sus frutos y dones, de su amor, gozo, paz… No te prives de tan grandes dones de Dios, pues vino a dárnoslo aun a costa de sus pasión y muerte en cruz. No permitas que sea en vano.

Corona de Adviento – Explicada!

La Corona de Adviento, tal como la conocemos hoy, es un giro moderno de una práctica antigua, o más bien, de varias de ellas.

Los cristianos siempre han utilizado velas para ilustrar la metáfora de Cristo como la “gran luz” que brilla sobre un pueblo que espera en tinieblas (Isaías 9:2). Los historiadores nos dicen que las sociedades precristianas en Europa también veían las velas como un símbolo de la llegada de la luz de la primavera, y pueden haber usado coronas de material natural junto con estas velas. A menudo se cree que las tradiciones y los rituales que rodean a una “Corona de Adviento” se originaron en la tradición luterana en la Alemania del siglo XVI. Hoy en día, las Coronas de Adviento son una práctica adoptada por la mayoría de los cristianos en el mundo occidental.

Una Corona de Adviento consiste en un círculo de hojas perennes y cuatro velas, una para cada semana de Adviento. Tres de las velas son de color morado; una es rosa, que representa el domingo de Gaudete, un tiempo de regocijo por la cercanía de la Navidad. En el catolicismo, las coronas de Adviento se bendicen el primer domingo de Adviento. Para las Coronas de Adviento en casas privadas, es apropiado que un miembro de la familia realice la bendición.

Lecturas de la Semana

Domingo: 2 Sm 5, 1-3/Sal 121, 1-2. 3-4. 4-5 (ver 1)/ Col 1, 12-20/Lc 23, 35-43
Lunes: Dn 1, 1-6. 8-20/Dn 3, 52. 53. 54. 55. 56/Lc 21, 1-4
Martes: Dn 2, 31-45/Dn 3, 57. 58. 59. 60. 61/Lc 21, 5-11
Miércoles: Dn 5, 1-6. 13-14. 16-17. 23-28/Dn 3, 62. 63. 64. 65. 66. 67/Lc 21, 12-19
Jueves: Dn 6, 12-28/Dn 3, 68. 69. 70. 71. 72. 73. 74/Lc 21, 20-28
Viernes: Dn 7, 2-14/Dn 3, 75. 76. 77. 78. 79. 80. 81/Lc 21, 29-33
Sábado: Dn 7, 15-27/Dn 3, 82. 83. 84. 85. 86. 87/Lc 21, 34-36
Domingo Siguiente: Is 2, 1-5/Sal 121, 1-2. 3-4. 4-5. 6-7. 8-9/Rom 13, 11-14/Mt 24, 37-44

Celebraciones de la Semana

Domingo: Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo
Lunes: San Andrés Du Düng-Ląc, sacerdote, y compañeros, mártires
Martes: Santa Catalina de Alejandría, virgen y mártir
Jueves: Día de acción de gracias (EEUU)
Domingo Siguiente: 1er Domingo de Adviento

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