Mandato Misionero del Resucitado
La Santísima Trinidad
“Dichoso el pueblo escogido por Dios.”Sal. 32
Recibimos no un espíritu de esclavitud, para recaer en el temor, sino un espíritu de hijos adoptivos, que nos hace gritar «¡Abba, Padre!». El Espíritu es el alma de la Iglesia, es decir nuestra vida espiritual; sin El estamos muertos. El es el que da vida a la Iglesia y a cada uno de nosotros, el que nos hace testigos y nos da el querer y el poder vivir sus enseñanzas, buscando la voluntad del Padre que es amor; el máximo y mejor bien que podemos hacer a los demás, es hacer la voluntad de Dios.
“En esto sabemos que amamos a los hijos de Dios: cuando amamos a Dios y guardamos sus mandamientos.”1 Jn 5,2
Por ello antes de su ascensión Jesús nos dio esta última voluntad y mandamiento misionero: vayan y hagan discípulos de todos los pueblos,… enseñándoles a guardar todo lo que les he dado. De entre todas las obras de caridad que podemos hacer esta es la mas grande, pues es ayudar a nuestros hermanos, que son hijos amados por Dios, a que se abran a la luz de Cristo, para que no sigan caminando en tinieblas, y tengan la luz de la vida (cf. Juan 8,12). ¿Qué hay más grandioso que mostrarles al que es camino, verdad y vida? No solo les estás dando a Dios, sino que les estás haciendo posible que reciban el don de la salvación y vida eterna que Dios vino a brindarnos en Cristo.
No solo esto, sino que al llevarlos a Jesús y ayudarles o estimularles a ser discípulos de Cristo les estás dando el sentido y propósito para vivir en este mundo, para que no sean presa fácil de ideologías absurdas o de idolatrías, como ovejas sin pastor, sin sentido para vivir, desperdiciando su vida y matando su tiempo en cualquier vicio o en hábitos destructivos, propios de gente sin sentido para vivir, sin luz y sin fe.
Cristo vino a darnos su Espíritu de Hijos, a darnos la posibilidad de hacernos hijos de Dios; no lo somos si no le abrimos la puerta de nuestra alma y le dejamos entrar. De entrada, somos creaturas que toman el lado del diablo, sufriendo en este mundo las consecuencias de romper con Dios por la desobediencia, pues desde Adán y Eva nuestro linaje prefirió el camino del diablo y rechazo la amistad con Dios.
“Vino a los suyos, pero los suyos no lo recibieron, pero a cuantos le recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su Nombre.”Jn 1,12
“Yo estoy a la puerta y llamo, si alguno me oye y me abre entraré y cenaré con él.”Ap 3,20
Nuestra misión es mantenernos fieles a Jesús, siendo de sus discípulos misioneros, ayudando a otros a abrir sus corazones al que vino a enriquecernos, a darnos vocación, dignidad y misión, propósito y sentido para vivir y dar la vida, pues vino a darnos la Salvación eterna, por la que vale la pena darlo todo.
“Pues, ¿de qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero y perder su alma?”Mc 8,36
Lecturas de la Semana
Domingo: Dt 4, 32-34. 39-40/Sal 32, 4-5. 6. 9. 18-19. 20. 22 (12)/Rom 8, 14-17/Mt 28, 16-20
Lunes: 1 Pe 1, 3-9/Sal 110, 1-2. 5-6. 9 y 10/Mc 10, 17-27
Martes: 1 Pe 1, 10-16/Sal 97, 1. 2-3. 3-4/Mc 10, 28-31
Miércoles: 1 Pe 1, 18-25/Sal 146, 12-13. 14-15. 19-20/Mc 10, 32-45
Jueves: 1 Pe 2, 2-5. 9-12/Sal 99, 2. 3. 4. 5/Mc 10, 46-52
Viernes: Sof 3, 14-18 o Rom 12, 9-16/1s 12, 2-3. 4. 5-6/Lc 1, 39-56
Sábado: Jds 17. 20-25/Sal 62, 2. 3-4. 5-6/Mc 11, 27-33
Domingo Siguiente: Ex 24, 3-8/Sal 115, 12-13. 15-16. 17-18 (13)/Heb 9, 11-15/Mc 14, 12-16. 22-26
Conmemoraciones de la Semana
Domingo: La Santísima Trinidad
Lunes: San Agustín de Canterbury, obispo; Día de los caídos en guerra (EEUU)
Miércoles: San Pablo VI, papa
Jueves: Santa Juana de Arco
Viernes: La Visitación de la Virgen María
Sábado: San Justino, mártir
Domingo Siguiente: Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo



