¿Hacia Dónde Vamos?
3er Domingo de Pascua
“Te alabaré, Señor, eternamente. Aleluya.”Sal. 29
Esta es la pregunta fundamental de nuestra vida en este mundo y muchos no lo saben ni lo quieren saber. Se cierran a creer que vamos hacia alguna parte, que esta vida tenga un propósito y una meta que merezca la pena, por eso vagan sin rumbo ni razón alguna por la que vivir.
Es el tema principal en la vida que debería enseñarse desde pequeñitos es hacia dónde vamos, que pasa después de la muerte que puede acaecer a cualquier edad, cual es el propósito de la vida en esta tierra, pues solo así lo podremos cumplir cabalmente.
¿Cómo vamos a caminar correctamente hacia el destino si no sabemos ni hacia dónde está ni si tenemos que caminar hacia algún lado o no? Esta es la triste realidad del hombre actual por haber ignorado lo que Dios mismo vino a revelarnos, el camino que lleva al Padre, al paraíso que anhela nuestra alma.
Si sabemos de qué se trata esta vida podremos hacer un buen camino, y tal vez hagamos lo mejor para llegar a nuestro destino eterno. Si uno conoce la finalidad de un juego y las reglas del juego, podría ser que lo gane. Pero si no conoce ni las reglas, ni sabe de que se trata ese juego, ni siquiera jugará, pues solo estará estorbando o cometiendo faltas graves, como si entra al campo de futbol y no sabe nada de lo que se trata.
Así está mucha gente en este mundo, sin la menor idea de porque ni para qué está acá. Ni cuales son las reglas básicas de esta vida, por eso las infringen constantemente, muchos van a dar a la cárcel, pues no saben ni convivir con los demás, otros se quitan la vida, pues no entienden nada de lo que deben hacer en esta tierra, ni de que haya algún propósito o sentido para vivir. Que contraste con Jesús, que dio la vida para darnos la Vida, y los apóstoles, perseguidos como lo fue Cristo, felices de sufrir por El, hasta dar sus vidas, como El la dio, al igual que miles de santos durante siglos.
Desde pequeños, más importante que enseñar cosas de este mundo, lo primero y fundamental sería enseñar sobre Dios, nuestro origen y destino, nuestro creador y Padre, sobre nuestro destino final, nuestra llegada a la vida eterna, nuestra razón de ser en este mundo. ¿De qué les sirve que les enseñen a usar aparatos y juegos de entretenimiento, a estudiar historia, matemáticas y cosas que a ningún niño les interesa si no les dicen lo fundamental que necesitan saber, las respuestas a preguntas ineludibles?: de dónde vengo, por qué estoy aquí, cual es el sentido y razón de ser de mi vida en este mundo, hacia dónde vamos, qué pasa después de la muerte,…
Fue el reclamo de unos representantes de jóvenes del mundo ante la ONU. Nos han enseñado muchas cosas, nos dan carreras, estudios, riquezas, adelantos, tecnologías, etc. pero no nos han enseñado el para qué de todo eso, porque deberíamos querer saber todo eso. Muchos siguen sin propósito, en busca de sentido a todo lo que ve en este mundo y sigue sin encontrarlo, porque no está en este mundo, sino en lo que sigue.
Cuando sabemos que somos ciudadanos del cielo, que acá estamos de paso, entramos en el camino de la vida, para llegar al destino final, para poner nuestro corazón en los bienes del cielo y no en los de la tierra.
El Rosario, ¡Explicado!
Los cristianos han usado cuentas para llevar el conteo del rezo de las oraciones desde tiempos antiguos. En el siglo XII, surgió el Rosario como una devoción contemplativa centrada en los momentos importantes de las vidas de Jesús y María. En las palabras de San León XIII, “no existe una manera más excelente de oración”
El Rosario se atribuye tradicionalmente a una visión que recibió Santo Domingo de Guzmán (1170-1221). Si bien no hay una prueba exacta al respecto, no hay ninguna duda que la Orden de los Dominicos fue crucial para establecer y evangelizar con el Rosario como una oración devocional.
Con el paso de los siglos, la formula de la devoción adquirió eventualmente la forma de las 50 Ave Marías divididas en cinco “decenas” con cada una de las decenas enfocadas en un misterio diferente. La Iglesia ha definido los Misterios Gozosos (para recitarse los sábados y los lunes), los Misterios Gloriosos (los domingos y miércoles), los Misterios dolorosos (los martes y los viernes) y más recientemente los Misterios Luminosos (para recitarse los jueves).
Responder a Dios
Pregunta:
No puedo explicarlo. Siento un impulso de Dios hacia algo fuera de lo común. ¿Cómo respondo?
Respuesta:
¡Estas en buena compañía! A Abraham se le pidió que dejara todo lo que conocía y amaba por una tierra extraña, con solo una abstracta seguridad divina de que ese sacrificio valdría la pena. Muchos profetas protestaron contra el llamado de Dios, ya sea afirmando que eran demasiados jóvenes (Jeremías) o huyendo por completo, solo para terminar en el vientre de una ballena (Jonás). A San José se le pidió que hiciera algo muy extraño. Se le pidió que creyera — por la palabra de una aparición angelical en un sueño — que su prometida estaba embarazada no de otro hombre, sino de una intervención milagrosa de Dios. Luego fue llamado para casarse con ella.
La autora Flannery O’Connor escribió una vez: “Conocerás la verdad y la verdad te volverá extraño”. A veces la invitación de Dios puede parecer extraña o desafiante. Podría requerir sacrificios que nunca esperábamos hacer. Nuestra vida podría verse diferente de lo que siempre habíamos imaginado. Sin embargo, como todos sabemos, la vida nos presenta sus propios obstáculos, independientemente de si estamos escuchando o no la voluntad de Dios. Se podría pensar que es mejor estar abierto a las inspiraciones de Dios y seguir los extraños caminos a los que nos conducen. Tenemos la seguridad de que, eventualmente, encontraremos pastos verdes.
Lecturas de la Semana
Domingo: Hch 5, 27-32. 40-41/Sal 29, 2. 4. 5-6. 11-12. 13 (2)/Ap 5, 11-14/Jn 21, 1-19 о 21, 1-14
Lunes: Hch 6, 8-15/Sal 118, 23-24. 26-27. 29-30/Jn 6, 22-29
Martes: Hch 7, 51-8, 1/Sal 30, 3-4. 6 y 7 y 8. 17 y 21/Jn 6, 30-35
Miércoles: Hch 8, 1-8/Sal 65, 1-3. 4-5. 6-7/Jn 6, 35-40
Jueves: Hch 8, 26-40/Sal 65, 8-9. 16-17. 20/Jn 6, 44-51
Viernes: Hch 9, 1-20/Sal 116, 1. 2/Jn 6, 52-59
Sábado: Hch 9, 31-42/Sal 115, 12-13. 14-15. 16-17/Jn 6, 60-69
Domingo Siguiente: Hch 13, 14. 43-52/Sal 99, 1-2. 3. 5 (3)/Ap 7, 9. 14-17/Jn 10, 27-30
Conmemoraciones de la Semana
Domingo: 3er Domingo de Pascua
Lunes: Cinco de mayo
Sábado: San Juan de Avila, sacerdote y doctor de la Iglesia; San Damián de Veuster, sacerdote
Domingo Siguiente: 4to Domingo de Pascua; Día mundial de oración por las vocaciones; Día de la madre (EEUU)



